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Un bañador de competición pierde compresión mucho antes que un bañador de natación de entrenamiento, y casi siempre por cómo se trata fuera del agua. Ponerlo con prisa, escurrirlo o dejarlo húmedo en la mochila acorta su vida más que las propias carreras. Da igual que sea un Turbo Proskin Vanguard, un Speedo Fastskin LZR Pure Valor o un Vadox Spartan: los bañadores técnicos se cuidan de la misma manera.
Ponerse el bañador técnico sin forzar el tejido
Estos bañadores se ajustan tanto que la tentación es tirar fuerte, y es justo lo que hay que evitar. Sube el tejido poco a poco, con las yemas de los dedos y no con las uñas, para no hacer enganchones ni marcar las costuras. Unos calcetines finos o una bolsa de plástico en el pie ayudan a que la pierna entre sin rozar.
Con un jammer de hombre o un bañador de mujer de pierna larga, tómate tu tiempo. Colocarlo bien puede llevar varios minutos, y hacerlo deprisa en la cámara de llamadas suele acabar en un roto.
Reservarlo para las pruebas importantes
El tejido de compresión cede con cada uso. Si lo guardas para las competiciones que más te importan y entrenas con un bañador normal, conservará el ajuste durante más pruebas. Para calentar o nadar series largas no aporta nada y se desgasta igual.
Aclararlo con agua dulce para quitar el cloro
El cloro es lo que más daña la licra y los tejidos técnicos. En cuanto termines, aclara el bañador con agua dulce y fría, por dentro y por fuera. No uses jabón ni detergente, y si alguna vez hace falta, que sea uno neutro y en muy poca cantidad. Tampoco lo metas en la lavadora.
Con las gafas pasa algo parecido: el cloro y los roces estropean el antivaho. Lo contamos en cómo elegir gafas de natación para entrenar.
Secarlo bien y a la sombra
No lo escurras retorciéndolo. Presiónalo con suavidad o envuélvelo en una toalla para quitar el exceso de agua. Después déjalo extendido o colgado a la sombra, lejos de radiadores y sin pasar por la secadora. El sol directo y el calor también deterioran el tejido y las costuras termoselladas.
Para llevarlo a la piscina, una bolsa de rejilla deja que el bañador respire. Guardarlo húmedo y enrollado en una bolsa cerrada es una de las formas más rápidas de estropearlo.
Bañadores de competición que recomendamos
Elegir entre modelos depende sobre todo de cuánta sujeción buscas y de cuánta libertad de movimiento quieres en el agua.
Si buscas compresión y una sujeción firme, el Turbo Proskin Vanguard Closed Back de mujer está pensado para eso: espalda cerrada con más cobertura, compresión controlada y tejido de poliamida y elastano con tecnología Hydroflow. En hombre, la misma línea tiene el jammer Turbo Proskin Vanguard, con compresión estratégica y tejido hidrofóbico.
Si prefieres un bañador más ligero y con compresión moderada, que deje moverse con más soltura, mira el Speedo Fastskin LZR Pure Valor 2.0 o el Vadox Spartan, ambos hasta la rodilla y aprobados por la FINA.
Los cuidados de esta guía valen para todos ellos.
Elegir bien la talla desde el principio
Un bañador de competición demasiado pequeño se rompe antes y uno grande no comprime lo que debería. Puedes ver los modelos disponibles en bañadores de competición de hombre y bañadores de competición de mujer, y si tienes dudas con la talla, en la tienda podemos orientarte antes de que compres.
Preguntas frecuentes
- ¿Se puede lavar un bañador de competición en la lavadora?
- No es recomendable. Basta con aclararlo a mano con agua dulce y fría al salir de la piscina, sin detergente.
- ¿Conviene entrenar con el bañador de competición?
- Mejor no. El tejido de compresión cede con cada uso, así que dura más si lo reservas para las pruebas importantes.
- ¿Cómo se seca un bañador técnico?
- Sin escurrirlo ni retorcerlo, presionándolo con una toalla, y después extendido a la sombra, lejos del sol directo y de fuentes de calor.
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